Y de postre de carnaval, unas montañas de orejas


Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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14 Comentarios

Y de postre de carnaval, unas montañas de orejas

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Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Sobre esta receta

En el largo repertorio de la gastronomía tradicional de carnaval tienen un lugar en mi podio las orejas, que en Galicia, más que un postre, son un vínculo sentimental con la familia y el territorio. Tienen algunas características antropológicas destacables, una de ellas es que sirven para reforzar lazos familiares (cada abuela tiene su receta y su tribu se reconoce por alabar esa receta y criticar el resto) y otra es que solo se pueden cocinar en cantidades ingentes. Si un día acudes a casa de un gallego y te ofrece, digamos, dos orejas, sospecha de sus intenciones o de sus raíces: lo normal es hacerlas por docenas, por decir una cifra moderada.

Para hacer esta entrada yo hice, ejem, cien orejas. CIEN orejas. 100 orejas. ¿Para darle de comer a un batallón? No, porque se te enciende el chip de las raíces profundas y entonces te comportas como un cyborg. Repite con voz metálica: hay que seguir, no debo parar, no puedo parar…

Autor de la imagen: Noxo Films
Autor de la imagen: Noxo Films

Son un dulce de carnaval muy sencillo de hacer, con un toque primitivo. Sí es necesario que tengas en cuenta dos aspectos: es imprescindible controlar la temperatura del aceite, porque si te pasas las estropeas y si te quedas corto, también (calor medio alto y bajo control), y es fundamental dejar la masa fina como el papel, porque si no, te queda un mazacote. Dicho eso, como toda masa frita, vale mucho la pena entregarse a ella. Cien, al final, no son tantas. Y por cierto, a los gallegos nos encantan, pero los que no lo son y las prueban acaban rendidos igual, así que adelante.

Qué voy a necesitar

Ingredientes para unas 30-40 orejas (depende del tamaño que le des)

  1. Mezcla los ingredientes en un bol y amasa sobre la encimera cuando la harina haya absorbido la humedad. Verás que es una masa agradecida y fácil de trabajar. Con diez minutos de amasado, llega. Cubre el bol con un paño y deja reposar la masa una hora.
  2. Pon una sartén con abundante aceite al fuego y caliéntalo sin que llegue a nunca a humear. Caliente, pero no a tope. Mientras, corta pequeños trocitos de masa y, sobre la mesa enharinada, extiéndelos con un rodillo hasta dejar láminas muy finas, casi transparentes.
    Estirar masa de orellas de entroido carnaval
  3. Echa de una en una en la sartén. Si alguien te puede ayudar a estirar mientras fríes, tanto mejor, porque la fritura es muy breve. En medio minuto deberías poder darle la vuelta a la oreja, dejándola otro tanto por el otro lado. Han de quedar doradas, pero no demasiado oscuras.
  4. Sácalas de la sartén y déjalas sobre papel absorbente unos instantes para pasarlas después a una fuente y espolvorearlas con azúcar glas.
  5. Repite el proceso hasta completar la montaña y disfruta.

Comentarios

Si no tienes azúcar glas o prefieres el granulado, adelante, no rompes tradición alguna.

Para los haters de la manteca: sí, se puede utilizar mantequilla en la misma cantidad. Están buenas, pero no es lo mismo.

En esta receta usamos nuestra harina de repostería porque queremos una masa que se estire muy bien y poder dejarla muy delgada y tenga poco gluten para conseguir una textura muy ligera.

 

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