Torta de maíz, un bizcocho olímpico


Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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25 Comentarios

Torta de maíz, un bizcocho olímpico

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Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Sobre esta receta

Para muchos habitantes del remoto noroeste peninsular la torta de maíz es un clásico gastronómico vinculado a una carretera nacional. Para salir desde A Coruña hacia casi cualquier destino había que pasar por Guitiriz, un pueblo de la provincia de Lugo en la N-VI, y todos los niños de varias generaciones aprendimos a pedirle a nuestros padres, abuelos y otros parientes, que parasen allí en sus viajes para cargar de tortas el maletero.

Realmente no era necesario pedírselo, porque conocedores todos de lo que allí se cocía, hacían escala voluntaria de modo sistemático. En casa se los esperaba con impaciencia.

La construcción de la autovía acabó con esa parada, pero por suerte la distribución mejoró sensiblemente y hoy se puede conseguir una de esas tortas con cierta facilidad. Y si no puedes, para eso te dejamos esta receta.

La torta es realmente un bizcocho. La mitad de la harina que lleva es de maíz y su forma tradicional es redonda. Si tienes a mano un molde circular (hueco en el medio, tipo savarin) ese es tu molde, pero tampoco te cortes en usar otro. La forma es importante, sí, pero lo más importante es lo de dentro.

Verás que lo de dentro de esta pieza es contundente, aromático y, en resumen, soberbio. La harina de maíz tiene gran parte de la culpa de ese sabor inigualable. Lógicamente la manteca cocida de vaca y la respetable cantidad de azúcar algo ayudan a potenciar el resultado. Es bárbaro para desayunar y los británicos, de conocerlo, lo convertirían en clásico del té de las cinco.

Lógicamente, es un peligro tenerlo en la cocina a mano, porque a media mañana no podrás evitar revisar sus cualidades.

Es tierno, esponjoso e intenso, y forma parte del repertorio tradicional de la repostería gallega. La receta admite pequeñas variaciones y no le queda mal un poco de anís (súmale 30 gramos) para aromatizar el conjunto. Para gustos. Podrás también sustituir la manteca de vaca por mantequilla con excelentes resultados, pero no tengas miedo y dale a la manteca, que vale la pena probarlo con ella.

Qué voy a necesitar

  • Un bol grande (y otros tres recipientes para reservar las yemas, la mezcla de harinas y las claras levantadas)
  • Una balanza
  • Una espátula de silicona
  • Un molde redondo y hueco en el centro de 20 centímetros (o el que nosotros empleamos aquí, un molde cake desmontable y antiadherente perfecto para desmoldar y para piezas de un kilo)
  • Una rejilla para enfriar
  • Un rallador
  • Un colador para espolvorear azúcar glas
  • Unas varillas (o una batidora con varillas o robot de cocina que te permita levantar claras)

Ingredientes para una torta de algo menos de un kilo

Paso a paso

  1. Separa yemas y clara, reserva las primeras y lleva las segundas a punto nieve añadiéndoles la sal y haciendo ejercicio de varillas. Si tienes batidora o robot, te puedes ahorrar el trabajo.
  2. Reserva también las claras y mezcla la manteca cocida de vaca a temperatura ambiente (fría está demasiado dura) con el azúcar hasta conseguir una pasta homogénea.
  3. Añádele el limón y las yemas y sigue mezclando hasta incorporarlas totalmente a la masa.
  4. Incorpora ahora las claras poco a poco y también poco a poco las harinas y la levadura de repostería, removiendo con una espátula con movimientos envolventes hasta que todo quede bien integrado. Trabajando este paso con delicadeza conseguirás que las claras no se bajen y aporten volumen al resultado.
  5. Vierte la mezcla en el molde, previamente untado con mantequilla, e iguala la superficie con una espátula.
  6. Hornea en horno precalentado a 180 grados durante 50 minutos a altura media y sin ventilador. Sabrás si ya está listo cuando le claves un brocheta de madera y la saques limpia.
  7. Antes de desmoldar espera un cuarto de hora a que la torta se enfríe. Desmolda entonces y déjala rematar el proceso de enfriado sobre una rejilla. Remata espolvoreando con un azúcar glas. Y ahora resístete si puedes.

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