Primeros auxilios
para el panadero casero.
Prospectos de masas

Pan de pita y msabbaha, el hummus de invierno

Entrada publicada el 12 febrero 2021 en Panes planos
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita (5 voto, media: 3,00 de 5)
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Los seres humanos tienden a desear al revés. De joven anhelaba (y no podía) recorrer mundo y ahora, viejo no, pero maduro bastante, podría algo más pero no quiero. Hasta que el bicho virus nos ancló a tierra y me entraron las ganas. Cuando se vuelva a poder viajar se me quitarán.

Será por eso que abandoné estos días la gastronomía regional que practico y venero y me fui de paseo por fogones más lejanos. Así acabé recalando en tierras libanesas, atraído por su msabbaha. Más allá del nombre exótico, lo que se esconde es una variante del hummus. Se come tibia o caliente y con garbanzo entero.

Ya que soy de alma generosa hoy traigo un dos por uno. Por un lado la msabbaha y por otro el necesario pan que la acompaña, el clásico pita que se reparte por la geografía árabe.

Como vivo en el mundo hostil de las ciudades cerradas, ese surcado de mascarillas, de gente sin boca y con ojos de miedo, tiendo a soñar con la vida en el campo y a evocar estampas imposibles. Imaginé durante un momento que era un niño y que mi abuela, libanesa (forma parte de la ensoñación) me esperaba el domingo en una casa entre olivos, en verano, antes de todas las guerras, y con una gran sonrisa me sacaba del horno sus panes de pita y me ponía en la mesa la aromática msabbaha…

-¡Papá! ¡Papá! ¡Que llegamos tarde a inglés!

Mi hija me trajo de vuelta a la realidad de las actividades extraescolares, los atascos y las esperas eternas a la puerta de un polideportivo o de una clase de refuerzo.

-Mañana te voy a hacer una cena libanesa.
-Lo que quieras, pero vámonos a inglés.

El pan de pita es más que sencillo, es cándido. Uno de esos básicos que no aspira a competir en sabores y aromas con una gran hogaza, pero que por eso es el perfecto amigo y discreto compañero de tantos otros alimentos. Se hace rápido, puedes improvisar en sartén si no te apetece encender el horno y es, además, uno de esos panes perfectos para iniciarse y perderle el miedo a las masas.

La msabbaha, y más si dispones de unos buenos garbanzos pedrosillanos, es prima hermana del hummus pero con un toque más alimenticio y fresco con el garbanzo entero. Ya sé que los de bote están buenos, pero para esto no valen, ni lo pienses, porque te mataría mi presunta abuela libanesa. Si acompañas la msabbaha con unos encurtidos bien hechos (pepinillos, por ejemplo) habrás encontrado un equilibrio perfecto.

Qué voy a necesitar

Ingredientes para ocho panes de pita medianos

Ingredientes para la msabbaha

Para el aderezo

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El pan de pita

  1. Mezcla los ingredientes en un bol hasta que absorban los líquidos y acaba de amasar sobre la mesa. Para conseguir una masa fina y homogénea amasa dos o tres minutos, deja reposar la masa en un bol cubierto diez minutos y vuelve a amasar brevemente. Repite el proceso con un par de reposos más.
  2. Deja fermentar la masa durante hora y media en un bol tapado y aceitado a temperatura ambiente.
  3. Enciende el horno a 250 grados con calor arriba y abajo y sin ventilador. Si tienes plancha Celsius (muy recomendable), ponla en la segunda altura contando desde abajo y deja que se caliente al menos media hora. Si no tienes plancha Celsius, mete la bandeja de horno para que esté caliente cuando meta los panes.
  4. Cuando la masa haya subido hasta casi doblar su volumen, llévala a la mesa y córtala en ocho trozos más o menos iguales. Dale a cada uno forma de bola y estira cada una de ellas sobre la mesa enharinada hasta conseguir un disco de unos 15-20 centímetros de diámetro y no más de 4 milímetros de espesor. Cubre con un paño y deja reposar un cuarto de hora.
  5. Tras el segundo reposo mete los discos de cuatro en cuatro en el horno. Transcurridos dos o tres minutos se habrán hinchado considerablemente, dales la vuelta con unas pinzas y aguarda otros tres minutos antes de sacarlos.
  6. Envuélvelos en un paño limpio e introduce en el horno la siguiente hornada, repitiendo el mismo proceso. Listos para comer.

La msabbaha

  1. La noche antes deja 250 gramos de garbanzos a remojo en un bol con agua.
  2. Cuécelos en abundante agua durante una hora y media o hasta que estén tiernos. En una olla a presión basta con 20 minutos, dejando reposar la olla tras apagar el fuego otros 20 minutos más antes de abrirla.
  3. En un bol, mezcla tres cucharadas de tahini con el zumo de medio limón, el comino molido y un diente de ajo triturado. Si tu tahini es muy espeso, añade unas cucharadas de agua de cocer los garbanzos y remueve con una cuchara hasta obtener una pasta fina.
  4. Reparte esa pasta (un hummus sin garbanzos) sobre el fondo de una fuente. Reparte sobre esa capa los garbanzos calientes y sazona con un poco de pimentón dulce, el ajo finamente picado, el perejil y aceite de oliva. A la mesa.

Receta de hummus de invierno con garbanzos enteros

Comentarios

Si no tienes tahini, puedes improvisarlo en casa utilizando las semillas de sésamo ecológicas El Amasadero. Tuéstalas ligeramente en una sartén y bátelas después (con batidora o robot de cocina) con un chorrito de aceite de suave.

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'2 Responses to “Pan de pita y msabbaha, el hummus de invierno”'
  1. Pilar dice:

    Buenas noches:

    Se podría hacer esta receta de pan d pita con harina integral? Como cambiarían los ingredientes?

    Muchas gracias!

    Pilar

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