Sobre esta receta
Si no está en el círculo polar, Islandia debe de estar a las puertas, nada que ver con México, donde la sensación térmica ha de ser más bien toda la contraria. Sin embargo, los dos países han desarrollado un curioso gusto común por las tortillas hechas con harina. Hasta ahí las similitudes, ahora las diferencias.
Los flatkökur (en español también se transcribe como “flatkaka”, pero prefiero la otra versión, menos escatológica) se hacen con harina integral de centeno sobre una sartén o una plancha puesta al fuego. Después de probar unos buenos panes planos mexicanos la verdad es que me acerqué con algo de escepticismo a los flatkökur, pero el experimento culinario se saldó con un sorprendente y alabado resultado. Preparé una cena con ellos y los tres, mi mujer, mi hija y yo, nos los comimos en familia sin dejar una miga. Esto lo cuento porque en mis fracasos panaderos lo habitual es que me coma yo solo las pruebas mientras el resto se fríe unos huevos.
Son más firmes que las tortillas, tienen el aroma estupendo del centeno y además, sí, son muy saludables: integrales y sin grasas, por mucho que estas últimas me produzcan en sus distintas variedades redondas alegrías. Vale, llegados a una edad hay que cuidarse.
Los flatkökur se comen en Islandia acompañados con lonchas de carne ahumada de cordero. Lamentablemente no conseguí tal cosa y no me vi con fuerzas ni recursos para ahumar por mi cuenta un corderito. Así que los probé con rúcula y salmón, con cecina y también con lacón asado, y de todas esas variantes disfruté, sin descartarlo tampoco como pan de desayuno. Además, que no es poca virtud, se preparan rápido y se conservan bien metidos en una bolsa de plástico en la nevera.
Qué voy a necesitar
- Un bol
- Una balanza
- Una rasqueta de panadero
- Un rodillo
- Una rasqueta de acero o un cuchillo
- Una rejilla para enfriar
- Un pulverizador de agua (opcional pero recomendable)
- Una sartén de 28 centímetros de fondo grueso (si puedes hacerlos sobre una plancha Celsius al fuego, tanto mejor)
Ingredientes para hacer 8 flatkökur
- 150 gramos de harina panadera El Amasadero
- 150 gramos de harina panadera integral ecológica El Amasadero
- 150 gramos de harina integral de centeno ecológica El Amasadero
- 400 gramos de leche tibia
- 2 gramos de levadura seca de panadero
- 5 gramos de sal
- Mezcla todos los ingredientes en un bol y acaba el amasado sobre la mesa. Como esta masa es bastante pegajosa, espolvorea la encimera con harina, te será más fácil. Haz una bola y déjala reposar diez minutos.
- Dale a la masa forma de salchicha y córtala en ocho partes iguales con la rasqueta de acero. Haz bolitas con ellas.
- Pon una sartén al fuego y, mientras se calienta, estira la primera de las bolitas con el rodillo hasta conseguir un círculo de masa fina, de un par de milímetros de espesor. Enharina bien la encimera y la superficie del flatkökur, sin miedo, para evitar que se pegue. Cuando tengas el círculo hecho, pincha su superficie con un tenedor en distintos puntos.
- Coge con cuidado la tortilla y ponla sobre la sartén caliente, sin aceite. Mantén un fuego medio alto, sin que llegue a humear. En un minuto o un poco más, verás como empiezan a salirle círculos negruzcos en el lado que estás cocinando. Es el momento de darle la vuelta y dejarlo un minuto más por el otro lado.
- Sácalo de la sartén y ponlo sobre una rejilla de enfriar. Con el pulverizador o, si no lo tienes, salpicando agua con los dedos, rocía (dos o tres disparos de pulverizador bastan) por cada lado el flatkökur.
- Repite el mismo proceso con el resto. Cuando empiecen a enfriarse en la rejilla puedes pasarlos a un plato y apilarlos allí.
Consejos
Una vez fríos puedes meterlos en una bolsa de plástico bien cerrada y guardarlos varios días en la nevera.
Si prefieres un sabor más algo más silvestre sustituye la leche por agua en la receta.
He visto en alguna receta islandesa que alguien sugiere hacerlos solo con centeno integral y agua, pero que me explican cómo diablos extienden esa pasta después con un rodillo y cómo la despegan de la encimera…
Y finalmente, en Islandia existe la costumbre, al parecer, de coger las tortillas cuando salen de la sartén y sumergirlas íntegramente en un recipiente con agua durante un segundo. He probado esa variante y no encuentro las virtudes que aporta remojar al pobre flatkökur, pero allá cada cuál con el respeto a las tradiciones.
Hola,
Tienen muy buena pinta. Se podría hacer la masa en la panificadora?
Gracias !!!
Depende de lo bien que amase tu panificadora, Patricia. Es una masa pegajosa y puede que no se amase bien.