Torta de pimentón: la focaccia castiza


Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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13 Comentarios

Torta de pimentón: la focaccia castiza

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Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Sobre esta receta

Vamos a empezar con una confesión para no herir susceptibilidades. Es cierto que ni soy lorquino ni me he pasado por Murcia para probar su torta de pimiento molido. No he tenido esa suerte, pero todos tenemos derecho a soñar con lo que no tenemos, e incluso tenemos derecho a probarlo cuando se puede. El sueño surge de dos motivos: 1. Que la combinación de pimentón, aceite y sal hace saltar las lágrimas a cualquiera. Y 2. Que apreciando una focaccia en lo que vale, con su romero, me pregunto por qué lo que hacen en Murcia no tiene, como poco, la misma fama.

De tales raíces salen estos aromas. Como tantos otros panes, lo preparé en familia, y por primera vez me dio un vuelco el corazón cuando mi hija me confesó, en los últimos pasos, que no le estaba gustando ayudarme en la cocina.

-¿Pero por qué?
-Porque parece que acabo de matar a alguien…

Me dijo enseñándome las manos rojas de aceite y pimentón dulce ahumado. La tragedia acabó bastante bien cuando los aromas empezaron a surgir del horno. No hubo tiempo ni para enfriarlo un poco. La torta, sola, tiende al vicio, pero también le va la poligamia (o poligina) gastronómica y combina de muerte con anchoas, sardinas, queso azul y hasta con chorizos de alta gama, de los que este pan es primo hermano.

Para que cualquier cosa salga bien en la cocina, lógicamente, hacen falta buenos ingredientes, y el aceite y el pimentón aquí son esenciales. Con el aceite juega el gusto de cada cual. Si le pones un virgen extra potente, el aceite se impondrá al pan en los sabores. Yo prefiero uno más suave, pero no pontifico: cada uno lo que prefiera.

Sí te puedo contar lo que me ocurrió cuando me invitaron a comer el presunto mejor salpicón de bogavante de la historia de la humanidad: el animal tenía una pinta excelsa, pero solo recuerdo el sabor del virgen extra. El aceite era muy bueno, sin duda, pero me dio un poco de pena no reconocer el sabor del marisco… Pues eso.

Con el pimentón hay menos dudas: ha de ser aromático y sabroso. Este pimentón ahumado dulce de Cáceres es una joya con un aroma pleno. Lo hemos buscado y seleccionado con el mismo cariño que le ponemos a las harinas. Y no he podido resistir la tentación de probarlo en un pan. La torta, claro, duró un suspiro.

Qué voy a necesitar

Ingredientes para una torta de aproximadamente un kilo

Para pintar:

  • 8 gramos de pimentón ahumado dulce El Amasadero
  • 30 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • Un poco de flor de sal (o sal gruesa)
  1. Mezcla los ingredientes en un bol y, cuando se hayan absorbido los líquidos, amasa sobre la mesa hasta lograr una masa suave. Ya sabes que los reposos de la masa ahorran esfuerzo y funcionan igual: amasa dos minutos, deja reposar diez, y vuelve a amasar.
  2. Deja fermentar la masa en un bol aceitado y tapado durante una hora y media o dos, hasta que haya doblado su volumen.
  3. Sácala del bol y forma una bola sobre la mesa sin llegar a quitarle todo el gas que ganó en la fermentación. O sea: aprieta pero no estrujes. Extiéndela después con los dedos, no con rodillo, en una bandeja de horno aceitada. Presiona ligeramente con las yemas de los dedos por toda la superficie para crear pequeñas hendiduras. Ha de quedar, aproximadamente, con medio centímetro de grosor, no mucho más.
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  4. Déjala reposar cubierta con un paño en la bandeja durante 45 minutos (si hace calor, algo menos). Mientras, precalienta el horno a 190 grados.
  5. Tras el reposo, vierte sobre la masa un vasito con la mezcla de aceite y pimentón dulce ahumado. Extiéndela homogéneamente con las manos por toda superficie de la masa.
    Extender la mezcla de pimentón y aceite sobre la masa
  6. Salpica con un poco de flor de sal o sal gruesa.
  7. Hornea durante 25 minutos y pasa al acabar la torta a una rejilla para que enfríe. Ten en cuenta que esto no es una pizza y no tiene que quedar como una tabla! Firme sí, pero esponjosa. A por ella.

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