Saladillas de Alfacar


Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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9 Comentarios

Saladillas de Alfacar

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Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Sobre esta receta

La saladilla de Alfacar es un pan fantástico que se hace con una sola fermentación. Es un pan tradicional de la provincia de Granada y lleva aceite en cantidades generosas y sal gorda. ¿Alguien duda del resultado con esos ingredientes? La clave, antes de meterlo en el horno, está en hacerle un buen número de huecos en la superficie, profundos, pero sin romper la masa. Se hacen con la yema de los dedos con cuidado de no rasgar la superficie con las uñas o directamente con los nudillos para evitar esa posibilidad. La receta se la tomamos prestada a Ana María Gutiérrez. Además de un pan fácil de hacer, el resultado es espectacular.

Aprovecha las rebajas de enero. Rebajamos las harinas un 10 %, un 7 % las piedras para horno y el resto, excepto libros, un 5 %.

Importante: mientras duren las rebajas (hasta el 31 de enero de 2018) no se podrán usar los bonos de descuento.

Ingredientes para cuatro panes alargados

Para el prefermento

Para la masa

PASO A PASO

  1. Mezcla los ingredientes para el prefermento y déjalos reposar toda la noche en un bol cubierto con una bolsa de plástico.
  2. Al día siguiente mezcla el resto de los ingredientes, añade el prefermento y amasa a mano hasta conseguir una masa elástica y lisa. Tapa y deja fermentar una dos horas o dos horas y media, hasta que aumente sensiblemente de volumen (no hace falta que doble).
  3. Corta en cuatro porciones y estíralas sobre la encimera enharinada hasta darles formas de tortas alargadas. Se estiran a mano y no hace falta aplastarlas demasiado, en torno a un centímetro de grosor será suficiente. Cúbrelas con un paño y déjalas reposar otra media hora (algo menos si hace calor).
  4. Con los nudillos vete haciendo presión a lo largo de toda la superficie de la masa cubriéndola de cráteres. Aprieta sin miedo, pero ten cuidado de no atravesar la torta. Rocía con aceite de oliva del mejor que tengas y no te cortes echando. Remata esparciendo sal gorda sobre la superficie.
  5. Mételos en el horno precalentado a 220 grados. Caben dos por tanda. Para que los dos que esperan no sigan fermentando los puedes meter diez minutos en la nevera. Déjalos una media hora a la misma temperatura, algo más si quieres que se doren bien, aunque no te pases, pues este pan ha de quedar crujiente, pero corres el riesgo de que se seque y endurezca demasiado. Y listo, híncale el diente en cuanto puedas porque está de muerte.

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