Pastel de semolina y coco


Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Pastel de semolina y coco

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Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
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Sobre esta receta

Me he dado cuenta de que casi todos mis amigos tienen algo en común conmigo: comer. Cuando uno de ellos se fue a trabajar como profesor de español a El Cairo lo primero que hizo al volver fue invitarme a un café solo para que probara un dulce típico que le había fascinado: la basbousa. Estuvimos comentando lo necesarios que son los dulces con la edad, al final el café se convirtió en té de menta (según la costumbre). ¿Por qué siempre decimos que vamos a tomar un café si vamos a tomar casi cualquier cosa menos eso?

Me contó que hace algunos años, cuando se derrumbó un bloque de pisos en las afueras de El Cairo, un periódico pidió en broma a la gente que guardara cualquier resto de basbousa para reconstruirlo. Y es que parece ser que los egipcios la toman a todas horas, especialmente por las noches durante la época del ramadán.

Para lograr su sabor tan característico, es importante que se use semolina; una sémola más gruesa absorbería demasiado almíbar y lo dejaría seco. La semolina le dará una textura arenosa y suave, parecida a la de las almendras molidas, y el almíbar, que se introduce tras la cocción, lo convierte en un pastel húmedo y jugoso.

Qué vas a necesitar

  • Una cacerola
  • Un bol
  • Una báscula de cocina
  • Una molde de cristal apto para horno de unos 15 x 30 cm
  • Un cuchillo para realizar las marcas sobre la masa

Ingredientes para unas 15 porciones

Para el almíbar

  • 250 ml de agua
  • 200 g de azúcar
  • 2 cucharadas de zumo de limón

Para el pastel

  1. Para el almíbar, hierve en una cacerola pequeña el agua junto al azúcar y el zumo de limón durante unos 7 minutos, hasta que esté lo suficientemente espeso y el azúcar se disuelva. Retira del fuego y deja que se enfríe por completo.
    Haz un almibar con el agua y el azucar
  2. Para el pastel, derrite la mantequilla en una cacerola grande. Agrega los ingredientes restantes y remueve bien con una cuchara de madera hasta que se integren bien.
    Remueve hasta que la masa se integre
  3. Calienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
  4. Distribuye la masa en la bandeja de horno y presiónala con las manos para repartirla bien por la base formando una capa delgada.
  5. Pasa la punta de un cuchillo afilado en diagonal de izquierda a derecha cada 5 centímetros, a continuación, vuelve a realizar unas incisiones de derecha a izquierda para formar cuadrados o rombos.
  6. Añade una almendra en el centro de cada cuadrado.
    Coloca una almendra en el centro
  7. Hornea durante unos 20-30 minutos. Compruébalo pasados 20 minutos para ver si se ha cocinado lo suficiente. Debe estar crujiente y dorado.
  8. Retira del horno y vuelve a pasar el cuchillo por las mismas líneas anteriores, para que el almíbar se absorba mejor.
  9. Vierte el almíbar frío sobre el pastel aún caliente y deja que se absorba.
    Vierte el almibar frío sobre el pastel caliente
  10. Servir caliente o frío.

Nota: No uses un molde desmontable. Incluso si está forrado con papel de aluminio, el almíbar puede escapar y dejar el pastel seco.

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