Cómo improvisar un horno de verano en plan McGyver

DIY

Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
Cargando...
11 Comentarios

Cómo improvisar un horno de verano en plan McGyver

DIY
Valoraciones:
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita
Cargando...
11 Comentarios

Sobre esta receta

En un lugar de Galicia cuyo nombre prefiero no difundir para evitar que se me llene, econtrábame una mañana en modo vacacional, es decir, paleolítico, cuando con los 30 grados del sol de Ourense (no desvelo, pero apunto), entráronme unos ardientes deseos de hacer pan.

Así comienza esta historia protagonizada por mí mismo en vacaciones, es decir, por un hombre asilvestrado que gusta de levantarse tarde, bañarse en el río y cocinar con fuego en el suelo, pasando el día compartiendo vinos con los amigos a la sombra de una parra o leyendo en el mismo lugar.

Todo ello en un lugar donde no llega el ruido de los coches y donde apenas se ve un vecino de pascuas en ramos. Un sitio, como se puede intuir, donde la neurona tiene tendencia a flojear.

Cabía la posibilidad de arrancar el coche y bajar al pueblo a comprar pan, pero lo mismo que incluyo el cepillo de dientes en la maleta, viene también conmigo una bolsa de harina y un sobre de levadura para hacer frente a cualquier emergencia, así que el coche se quedó en su sitio.

El reto estaba en no encender horno alguno y en aprovechar el fuego que hacíamos en el suelo para cocinar. Podría escribir aquí la receta que empleé, pero la verdad es que parte de la gracia estaba en hacer un pan sin receta, a ojo, con la soltura con la que los marines de la películas bélicas yankis de serie B montan y desmontan sus fusiles con los ojos cerrados. Pues así tal cual, calculando a ojo y con un amasado mínimo haciendo temblar en el proceso la mesa plegable de playa que servía de encimera.

Para improvisar el horno, que no teníamos, nos agenciamos una losa de granito y la calentamos, elevada sobre unas piedras, tanto por arriba como por abajo solo con leña, nada de carbón. Con media hora fue más que suficiente para resolver el tema, el problema estaba en qué hacer para conseguir una cúpula. Ese día tocaba arroz con mejillones en paella alta, y antes de ponerme a cocinar le pedí al recipiente un servicio previo. El pan se hizo sobre la piedra cubierto con la paella al revés y sobre esta dispuse las brasas que había retirado previamente de encima de la losa. McGyver no habría inventado nada mejor en menos tiempo.

Allí, bajo la parra, contemplaba la evolución del rudo invento con cierto escepticismo. Tras media hora de aromas de fuego y pan, bajo la paella encontré una hermosa hogaza que había crecido perfectamente. Apenas lo dejamos enfriar antes de dar cuenta de aquel bollo con unos chorizos de la aldea. El pan estaba estupendo y tenía, además, un toque ahumado.

Lo de sacar el pan de allí e inmediatamente después darle la vuelta a lo que sirvió de horno para empezar a cocinar un arroz ya es, directamente, un paso más en la evolución humana.

Que voy a necesitar

Cualquier superficie limpia donde amasar y un bol, olla, cazo, cubo o lo que encuentres para la fermentación.

Ingredientes aproximados para un pan de 800 gramos

  • 500 gramos de harina panadera El Amasadero
  • 350 gramos de agua
  • 9 gramos de sal
  • 2 gramos de levadura seca de panadero
  1. Mezcla como puedas los ingredientes. Yo lo hice sobre una mesa de playa plegable, la misma sobre la que amasé unos minutos con un par de reposos entre amasados.
  2. Pon la masa a fermentar durante dos horas y media en un recipiente tapado. En este caso empleé una olla cubierta con un paño.
  3. Al cabo de ese período, vuelva a la mesa de playa a darle forma y déjalo reposar allí mismo, cubierto con un paño, otra hora más.
  4. Prepara el fuego y calienta con leña la losa que usarás de base. Primero haz un fuego, después pon la losa sobre el fuego apoyada en unas piedras y dispón sobre la superficie parte de las brasas.
    Cómo hacer un horno improvisado al aire libre
  5. En media hora la losa estará suficientemente caliente. Retira la brasas de la parte superior y limpia la superficie con una escoba o unas ramas. Antes de poner el pan, comprueba la temperatura arrojando un poco de harina. Si esta se quema nada más tocar la piedra, es que está demasiado caliente, espera unos minutos hasta que baje un poco la temperatura.
  6. Pon el pan directamente sobre la piedra y cúbrelo con la paella al revés. Sobre esta y alrededor de ella dispón las brasas que retiraste previamente. Siéntate a contemplar tu obra y retira el pan media hora después. Si todavía no está bien dorado, déjalo un poco más.antes_de_cubrir

    Cúpula con paella para hacer pan

Consejos

Este pan lo puedes dejar fermentar toda la noche en la nevera y te ahorras organización el mismo día en que quieres hacerlo.

Si tienes a mano la plancha Celsius utilízala como base del horno improvisado.

Esto no es una receta, sino un experimento de supervivencia panadera, así que improvisa cuanto quieras que en este caso el fin sí que justifica los medios.

Pan hecho en un horno improvisado al aire libre

Entradas recientes

Todas las categorías