¡A vuestra salud!


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¡A vuestra salud!

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Desde hace tres cuartos de siglo, cada 7 de abril viene celebrándose a nivel global el Día Mundial de la Salud y aunque la acumulación de efemérides del calendario muchas veces satura más que recuerda o visibiliza, la de mañana, en El Amasadero, nos gusta. 

Nos gusta porque apela a una condición básica para el bienestar individual y colectivo, así que no se nos ocurren muchas mejores cosas a reivindicar. Y nos gusta también por lo que toca a nuestro mundo, el de las harinas y los panes y las masas caseras, y a lo poquirriquitín que aquí podemos aportar. 

Porque, a ver, ¿qué hay más saludable que una hogaza recién salida del horno de nuestra casa, o que un bizcocho bien dorado, o que una pizza amasada con nuestras propias manos? Antes de que empiece la cascada de críticas a la harina blanca, el gluten, la sal o el azúcar, la grasa y el tostado de la corteza, vamos a explicarnos. A lo que nos referimos no es solo al mayor control que adquirimos sobre los ingredientes, las cantidades y los procesos cuando somos los autores y autoras de nuestros propios platos, que también.  Hablamos de propio acto de cocinar. De amasar, de guisar, de hacer la compra, de organizar el menú. De pensar una receta y intentarla. De improvisar platos nuevos y exóticos. De recuperar los que hacían las anteriores generaciones. De hacernos cargo.  

Porque parar un momento, o unas horas, dejar a un lado las notificaciones y las tareas pendientes y dedicar toda nuestra atención, sea en soledad o en compañía, al levado de una masa o al corte de una cebolla es, cada día más, un privilegio que debería ser derecho, y  una práctica que, a nuestros ojos, mejora nuestra salud, también como sociedad. 

Así que, en esta víspera del Día Mundial de la Salud, os emplazamos a intentar frenar el ritmo –sabemos que no siempre se puede, pero como deseo, aquí lo dejamos–, encender los fogones, repartirse tareas y compartir comida y conversación alrededor de una mesa.  Que la hora de la comida, o de la cena, sea un momento bueno del día y no un trámite o un trabajo (otro más). Que pueda serlo muchos días. Ojalá todo el mundo, todos los días. A vuestra salud. 

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