En un cazo pon el agua y la harina del tang zhong. Mezcla todo en frío hasta que no queden grumos y llévalo a fuego medio-bajo, removiendo sin parar, hasta que espese.
Retíralo del fuego, pásalo a un bol, cubre a piel y deja enfriar.
En la cubeta de la Ankarsrum, vierte la leche templada y añade la levadura seca. Mezcla 1 minuto para que se active la levadura. Incorpora el azúcar y el tang zhong ya frío y mezcla unos segundos para integrarlo. Añade la harina y mezcla hasta que no queden partes secas. Deja que la masa se junte y empiece a coger cuerpo.
Incorpora la mantequilla a punto de pomada poco a poco y amasa hasta que la masa esté bien desarrollada: elástica, extensible y ligeramente pegajosa.
Pasa la masa a la encimera y unificarla: dale un par de pliegues suaves o una boleada corta para dejarla lisa.
Forma una bola, pásala a un bol ligeramente engrasado y tapa.
Deja fermentar hasta que esté un poco más del doble, aproximadamente 60–90 minutos.
Vuelca la masa, desgasifica suavemente y divide en 16 porciones iguales de 60 g. Bolea cada porción y tapa y deja reposar 15 minutos para que se relaje la masa y sea mas manejable para formar los bollitos
Corta la mantequilla fría en 16 bloques de 18,75 g y mantenlos muy fríos
Estira cada porción con rodillo formando un triángulo alargado (base ancha y punta fina).
Coloca un bloque de mantequilla en la base,
Dobla el borde superior sobre la mantequilla y pliega los laterales para encerrarla.
Enrolla hacia la punta con tensión suave, hasta formar el bollo
Coloca cada pieza en la bandeja con la punta hacia abajo. Mantén las piezas tapadas mientras trabajas.
Deja fermentar de nuevo hasta que estén muy hinchados, casi el doble, 45–75 minutos. Al presionar suavemente, la masa debe volver muy despacio y dejar una marca ligera.
Precalienta el horno a 220 ºC (arriba y abajo) con antelación y prepara vapor (bandeja caliente abajo o piedras). Pulveriza ligeramente con agua y espolvorea sal en escamas.
Hornea 10 minutos a 220 ºC con vapor. Baja a 200 ºC y hornea 6–10 minutos más, hasta que estén bien dorados, sobre todo por la base.
Saca del horno y, si quieres, pincela con la mantequilla fundida que te queda en la base de la bandeja. Deja enfriar sobre rejilla.