Primeros auxilios
para el panadero casero.
Prospectos de masas

Convierte a una persona en panarra

Entrada publicada el 27 marzo 2014 en Aventura empresarial
Malo, como pan de plásticoRegular, como cruasán a la planchaNo está mal, como mi primer pan caseroBueno, como mi quinto pan casero¡Estupendo! Me acabo de comer la hogaza enterita (No Ratings Yet)
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Como me las doy de listo, mis primeras fermentaciones no empezaron con pan sino con cruasanes. Tenía 14 ó 15 años, un libro de repostería y varias cajas de levadura Royal. Cocí la antítesis del cruasán durante varios intentos, que me comía “lleno de orgullo y satisfacción” para evitar el pitorreo de mi padre. Pero los dolores de estómago me obligaron a reconocer mis fracasos y y no volví a tocar el tema durante casi veinte años, cuando leyendo el libro “Bread Matters” me di cuenta de una obviedad: la diferencia fundamental entre la fermentación orgánica y la reacción química de la levadura Royal.

Pero una cosa fue entender la teoría y otra ponerla en práctica y de mis nuevos intentos —esta vez con pan de molde— nacieron unos estupendos mojones y una nueva pausa de un par de años.

Dejé la ciudad y me establecí en un pequeño pueblo en la costa, en donde echaba de menos unas tostadas gigantes que me gustaban especialmente. La necesidad de hacer aquel pan en casa activaron mi atención para fijarme, ahora sí, en los detalles importantes: recibe las masas pegajosas con los brazos abiertos y fermenta con paciencia. La primera hornada fue un éxito y pensé, sorprendido, que aquello era mucho más sencillo de lo que había imaginado. ¿Por qué no me lo habría explicado alguien antes?

Con estos dos conceptos claros (fermentación e hidratación de la masa) y unas medidas precisas, hacer a la primera un buen pan es muy sencillo. Con esta idea creamos el “kit de primer pan comestible” y, aunque durante unos meses nos movimos sin tener mucho feedback, finalmente decidimos probarlo con quien menos sabe de panes en El Amasadero: Pedro, el responsable de tener la web bien engrasada. Y lo grabamos.

Su cara al cortar el pan recién hecho lo dice todo. Le salió tan bien que incluso repitió varias veces por cuenta propia.

En fin, que estamos tan contentos con el buen funcionamiento del kit que hemos decidido crear la campaña “Convierte a una persona en panarra” para meterles el vicio en el cuerpo a las personas que nunca hayan hecho pan. Si quieres participar, solo tienes que conseguir que un familiar o amigo tuyo pruebe alguno de los kits de iniciación y te daremos un bono de descuento del 10% para tu siguiente compra. Con cada nuevo panarra, te daremos un nuevo bono.

El funcionamiento es simple: recomienda el kit que más te guste y dile a la persona que lo compre que incluya tu nombre completo en el recuadro de observaciones del pedido. Luego te buscaremos en nuestra base de datos y te haremos llegar el bono (o los bonos).

Y como premio gordo, quien más panarras convierta se llevará un robot amasadora Bomann KM362 valorado en 139€

Que la harina de fuerza te acompañe.

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